Abuelos
Carta para tu abuela mientras pueda leerla: ideas, frases y un ejemplo
Muchas de las cartas que se escriben a las abuelas llegan tarde. Se escriben después, para leerlas en voz baja en un tanatorio o para guardarlas en un cajón. Esta entrada va de lo contrario: de escribirle a tu abuela ahora, mientras puede leerla, reírse de lo que le cuentas, corregirte una fecha y guardarla en el bolso para enseñársela a sus amigas.
Una carta así no necesita ser larga ni perfecta. Necesita ser tuya. Aquí tienes ideas para saber qué contarle, cómo empezar, frases que puedes usar y un ejemplo completo.
Por qué escribirle una carta (y no solo llamarla)
Las llamadas se olvidan; las cartas se quedan. Muchas abuelas guardan durante décadas una postal o una felicitación hecha a mano, porque es algo que pueden tocar y releer cuando están solas. En 2020 vivían solas en España más de dos millones de personas de 65 años o más, y siete de cada diez eran mujeres, según la Encuesta Continua de Hogares del INE. Para muchas de ellas, una carta es compañía que se puede sacar del sobre las veces que haga falta.
Además, escribir te obliga a pensar en ella con calma. Al buscar las palabras aparecen recuerdos que tenías olvidados: el olor de su casa, una canción, la forma en que te pelaba la fruta. Esa búsqueda ya es un regalo, también para ti.
Qué contarle a tu abuela en una carta
No hace falta abarcarlo todo. Elige dos o tres de estas ideas:
- Un recuerdo de infancia con ella. Los veranos en el pueblo, las meriendas, el día que te enseñó a coser un botón. Cuanto más concreto, mejor: «el pan con chocolate de las seis» dice más que «las meriendas en tu casa».
- Algo que te enseñó y sigues haciendo. Una receta, una manera de doblar la ropa, un refrán que repites sin darte cuenta.
- Lo que admiras de ella. Su paciencia, cómo salió adelante en tiempos difíciles, su forma de hacer que todo el mundo se sienta en casa.
- Cómo te va a ti. A las abuelas les encanta saber de tu vida: tu trabajo, tus hijos, tu casa nueva. Contárselo es una forma de incluirla.
- Una pregunta. «¿Cómo conociste al abuelo?» o «¿Cuál era tu canción cuando eras joven?». Le da pie a contestarte y a contar. Si te faltan ideas, tienes 50 preguntas para hacerle a tus abuelos.
- Gracias y te quiero. Dichos sin rodeos, al final.
Cómo empezar la carta
El primer párrafo es el que más cuesta. Algunas maneras de arrancar:
Querida abuela: hoy he pasado por delante de una mercería y me he acordado de ti, así que me he sentado a escribirte.
Abuela, te escribo porque hay cosas que por teléfono nunca te digo, y quiero que las tengas por escrito.
Querida yaya: ¿te acuerdas de aquel verano en que nos quedamos sin luz tres días? Yo sí, y te quiero contar por qué.
Usa el nombre con el que la llamas de verdad: abuela, yaya, abuelita, güela, iaia, amona. Esa palabra ya dice mucho.
Frases para una carta a tu abuela
Puedes tomar alguna de estas y cambiarla a tu manera:
- «Gracias por todas las veces que me esperaste despierta.»
- «Cada vez que hago tus croquetas me salen peor que a ti, y aun así me hacen feliz.»
- «Si hoy sé cuidar de los míos, es porque te vi cuidar de todos.»
- «Me gusta pensar que tengo tus manos.»
- «Nunca te lo he dicho, pero tu casa ha sido siempre mi sitio seguro.»
- «Quiero que sepas que me acuerdo de todo, también de lo pequeño.»
Un ejemplo completo de carta para tu abuela
Este ejemplo está pensado para que lo leas, te quedes con lo que te sirva y lo cambies entero si hace falta.
Querida abuela Carmen:
Te escribo desde el sofá, con una manta de las tuyas por encima. Hace frío y me he acordado de los inviernos en tu casa, del brasero y de cómo nos ponías las zapatillas a calentar antes de levantarnos.
Quería decirte algo que no te digo nunca por teléfono: gracias. Gracias por las tardes de cartas y de pipas, por enseñarme a no tirar nada que se pudiera arreglar y por esa manera tuya de decir «ya pasará» que siempre funcionaba.
Ahora que tengo mi propia casa, te veo en muchas cosas que hago. Doblo las toallas como tú, guardo las bolsas dentro de otra bolsa y, cuando alguien viene a verme, lo primero que hago es preguntarle si ha comido. Me río sola cada vez que me doy cuenta.
Te quiero mucho, abuela. Cuando vaya en Navidad, quiero que me cuentes otra vez cómo conociste al abuelo, que siempre me pierdo la parte del baile.
Un beso enorme, Lucía
Cómo dársela
- En mano, si puedes. Y quédate mientras la lee, o déjala sola si sabes que se emociona con facilidad.
- Por correo postal. Recibir una carta con sello es ya un acontecimiento.
- Con letra grande y clara. Si tiene problemas de vista, escríbela a ordenador con letra grande o, mejor aún, léesela tú.
- Con una foto. Una foto antigua de las dos dentro del sobre multiplica el efecto.
Si vive lejos o no lee bien, puedes grabarle la carta con tu voz. Y si te animas a grabar también la suya, en cómo grabar la voz de tus padres y tus abuelos te explicamos cómo hacerlo sin que parezca una entrevista.
Y si ya no está
Si tu abuela ya no está, escribirle también tiene sentido. Mucha gente lo hace en su cumpleaños o en una fecha señalada, y la investigación sobre el duelo describe como algo normal mantener ese vínculo con quien se fue. Pero si la tuya está, hoy es un buen día para escribirle.
Con Último Latido puedes escribir esa carta con calma, añadir una foto o tu voz y elegir cuándo compartirla con ella o con el resto de la familia.
Preguntas frecuentes
¿Qué le escribo a mi abuela en una carta?
Un recuerdo concreto que compartís, algo que te enseñó y sigues haciendo, lo que admiras de ella, cómo te va la vida y un gracias y un te quiero al final. Con dos o tres de estas ideas basta.
¿Cómo hacer que mi abuela se emocione con una carta?
Lo que emociona no son las palabras grandes, sino los detalles: el olor de su casa, una frase suya, un día concreto. Usa el nombre con el que la llamas y escribe como le hablarías.
¿Qué hago si mi abuela no puede leer bien?
Escríbela con letra grande, léesela tú en voz alta o grábala con tu voz para que pueda escucharla cuando quiera.
¿Cuánto tiene que ocupar la carta?
No hay una medida. Media página sincera vale más que tres páginas de frases hechas.