Abuelos
50 preguntas para hacerle a tus abuelos antes de que sea tarde
Casi todos conocemos a nuestros abuelos como abuelos: la persona que cocina los domingos, la que cuenta siempre la misma anécdota, la que se queda dormida en el sofá con la tele puesta. Pero antes de ser abuelos fueron niños que jugaban en la calle, jóvenes que se enamoraban, personas que tuvieron miedo, que emigraron, que empezaron de cero.
La mayoría de esas historias se pierden sin que nadie las haya preguntado. Esta lista de 50 preguntas está pensada para que no pase: para sentarte con ellos una tarde, preguntar, escuchar y, si te dejan, guardar sus respuestas con su propia voz.
Antes de empezar: cómo preguntar sin que parezca un examen
- Elige un buen momento. Después de comer, en una tarde tranquila, mientras miráis fotos antiguas. Las fotos ayudan muchísimo a recordar.
- No hagas todas las preguntas el mismo día. Elige cinco o seis. Si la conversación se va por otro lado, déjala ir: lo mejor suele salir de ahí.
- Pregunta por detalles. «¿Cómo era la cocina de tu madre?» da más que «¿Cómo era tu infancia?».
- Escucha más de lo que hablas. Los silencios también son parte de la respuesta.
- Respeta lo que no quieran contar. Hay temas dolorosos, como la guerra, la posguerra, la emigración o las pérdidas. Si notas que algo cuesta, cambia de tema con cariño.
- Graba, si te dejan. En unos años, oír su voz contando su historia valdrá más que cualquier foto. Te explicamos cómo en esta guía para grabar la voz de tus padres y tus abuelos.
Preguntas sobre su infancia
- ¿Dónde naciste y cómo era la casa en la que creciste?
- ¿Cómo eran tus padres? ¿Qué recuerdas de ellos?
- ¿Cuántos hermanos erais y cómo os llevabais?
- ¿A qué jugabais de pequeños?
- ¿Qué se comía en tu casa? ¿Había algún plato especial para las fiestas?
- ¿Ibas a la escuela? ¿Cómo era un día de clase?
- ¿Qué querías ser de mayor?
- ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes?
- ¿Qué travesura hiciste de la que todavía te acuerdas?
- ¿Cómo celebrabais la Navidad o las fiestas del pueblo?
Preguntas sobre su juventud
- ¿Cuándo empezaste a trabajar y en qué?
- ¿Qué hacíais los domingos con tus amigos?
- ¿Qué música te gustaba? ¿Bailabas?
- ¿Cuál fue tu primer sueldo y en qué te lo gastaste?
- ¿Hiciste la mili o conocías a alguien que la hiciera? ¿Qué te contaban?
- ¿Viviste fuera de tu pueblo o de tu país? ¿Cómo fue irse?
- ¿Qué era lo que más te daba miedo cuando eras joven?
- ¿Quién fue tu mejor amigo o tu mejor amiga?
Preguntas sobre el amor y la familia
- ¿Cómo conociste al abuelo o a la abuela?
- ¿Qué fue lo primero que te gustó de él o de ella?
- ¿Cómo fue vuestra boda?
- ¿Dónde vivisteis al principio?
- ¿Cómo te sentiste cuando nació tu primer hijo?
- ¿Qué fue lo más difícil de criar a tus hijos?
- ¿Cómo era mi padre o mi madre de pequeño?
- ¿Qué tradición familiar te gustaría que no se perdiera?
- ¿Hubo algún momento en que pensaste que la familia no saldría adelante? ¿Cómo lo superasteis?
Preguntas sobre el trabajo y la vida
- ¿De qué trabajo te sientes más orgulloso?
- ¿Cuál fue la época más feliz de tu vida?
- ¿Y la más difícil?
- ¿Qué cambio del mundo te ha sorprendido más?
- ¿Qué inventos recuerdas ver llegar a casa por primera vez? La tele, la nevera, el teléfono…
- ¿Qué te habría gustado hacer y no hiciste?
- ¿Hay alguna decisión que tomarías de otra manera?
- ¿Qué lugar te gustaría volver a ver?
Preguntas sobre la cocina y las costumbres
- ¿Qué receta tuya te gustaría que aprendiéramos todos?
- ¿Quién te enseñó a cocinar?
- ¿Qué remedios caseros usabais?
- ¿Qué refranes decía tu madre?
- ¿Qué cosas se hacían antes que ahora se han perdido?
Preguntas para cerrar: consejos y deseos
- ¿Qué consejo le darías a alguien de mi edad?
- ¿Qué es lo más importante que has aprendido en la vida?
- ¿Qué te hace feliz hoy?
- ¿De qué te sientes más orgulloso?
- ¿Qué te gustaría que recordáramos de ti?
- ¿Hay algo que nunca le has contado a nadie y te gustaría contar?
- ¿A quién te gustaría dar las gracias?
- ¿Hay algo que te gustaría decirle a cada uno de tus nietos?
- ¿Qué deseas para la familia en el futuro?
- Si pudieras volver a vivir un día de tu vida, ¿cuál elegirías?
Qué hacer con las respuestas
Las respuestas de tus abuelos valen mucho más si no se quedan solo en tu memoria. Algunas ideas:
- Guarda las grabaciones en un sitio seguro y con copia. Un audio que solo vive en un móvil se puede perder el día que cambies de teléfono.
- Transcribe las mejores historias. Puedes hacer un pequeño libro familiar e imprimirlo para los primos.
- Junta voz y fotos. Una foto de la boda de los abuelos con su voz contando cómo fue ese día es algo que sus bisnietos agradecerán.
- Compártelo con la familia. A tus tíos y primos les encantará oír historias que quizá nunca escucharon.
- Devuélveles el gesto. Escríbeles una carta contándoles lo que has aprendido de ellos. En carta para tu abuela mientras pueda leerla tienes ideas y un ejemplo.
Por qué merece la pena hacerlo ahora
En las familias españolas hay historias de pueblo, de emigración, de posguerra, de oficios que ya no existen. Muchas solo las conocen nuestros mayores. Cada tarde de preguntas es una forma de que esas historias sigan formando parte de la familia, y también una manera de que tus abuelos sientan que su vida le importa a alguien.
Además, casi siempre es un rato precioso. No hace falta que salga perfecto. Basta con preguntar y escuchar.
En Último Latido puedes guardar la voz de tus abuelos junto a sus fotos, escribir sus historias y elegir con quién compartirlas, hoy o más adelante.
Preguntas frecuentes
¿Qué preguntas hacerle a mis abuelos sobre su vida?
Sobre su infancia, su juventud, cómo conocieron a su pareja, su trabajo, la cocina y las costumbres de su casa, y al final, qué consejos te darían y qué les gustaría que se recordara de ellos.
¿Cómo hago para que mis abuelos se animen a contar su historia?
Mira fotos antiguas con ellos, pregunta por detalles concretos y no hagas demasiadas preguntas el mismo día. Si una historia les lleva a otra, déjales seguir.
¿Es buena idea grabar a mis abuelos mientras cuentan su vida?
Sí, si están de acuerdo. Pídeles permiso, deja el móvil apoyado en la mesa y olvídate de él. Con el tiempo, esa grabación será uno de los mejores recuerdos de la familia.
¿Qué hago si no quieren hablar de algún tema?
Respétalo. Hay recuerdos que duelen. Cambia de tema con cariño y, si un día quieren contarlo, estarás ahí.